domingo, 11 de marzo de 2007

Barcelona: Lidia Falcón

(La Vanguardia Cultura/s 18/2/04)
Memorias Una mujer ilustrada en la España franquista ISABEL NÚÑEZ Lidia Falcón “La vida arrebatada” Anagrama (415 págs). 18 E
Lidia Falcón O’Neill (Madrid, 1935), nacida en una familia de tradición progresista, intelectual, feminista y de izquierdas desde principios del siglo XIX, pasó su juventud en la siniestra España de la posguerra. El retrato melancólico de la belleza rebelde y turbadora que aparece en la portada ofrece un contraste cruel con el relato de sus vicisitudes y su lucha por sobrevivir en la miseria material e intelectual que condicionaría a este país para siempre. En ese aspecto, la crónica social y política que se desgrana en estas páginas mientras la joven Lidia se ve despojada de la complicidad feminista de su madre, al sucumbir a un matrimonio precoz y fallido con un hombre mediocre, y obligada a vivir en la penuria, con sórdidos empleos y pensiones dudosas, sobrellevando su doble maternidad (¿y cómo evitarla, en una ciudad donde los preservativos sólo existían en el barrio chino y nunca en la sociedad bienpensante?), demuestra cruelmente una verdad que sólo unos pocos, como Haro Tecglen, han puesto de manifiesto en este país: aunque España se recuperó de la pobreza –y el desarrollo ha liberado aparentemente a la clase trabajadora de su esclavitud, amueblando su vida con productos de consumo y cierto bienestar material—, quedó condenada a la muerte intelectual y a la miseria educativa; es un país sin espíritu crítico, sin debate, sin apenas pensamiento, que sigue ostentando el récord europeo de violencia misógina, con Universidades generalmente mediocres e infradotadas, donde las revistas literarias no pagan a sus colaboradores y las tarifas de traducción son inferiores a las de México. Este panorama es tan sólo la herencia de lo que cuenta Lidia Falcón en sus memorias. Su lucha por sobrevivir y al mismo tiempo, su lucha por la dignidad intelectual y la restitución de los derechos básicos de las mujeres en una sociedad pacata y triste, que la obligaba a ocultar su condición de separada y su nueva convivencia con el entonces activista Eliseo Bayo, su esforzada carrera de Derecho, su tesón contra la censura y la misoginia presente también en los partidos de izquierda, o los peores años de soledad intelectual, en una Barcelona donde los progresistas e ilustrados habían huido, habían muerto o vivían ocultos, son parte de una losa que no nos hemos quitado de encima. La recuperación de la memoria histórica forma parte de la necesaria educación que en España brilla por su ausencia. Ese es el valor primero del libro de Lidia Falcón, pero hay muchos otros, como expresa, por ejemplo, la ambigüedad del título, porque la trayectoria de esta mujer –licenciada en Derecho, Arte Dramático y Periodismo, doctora en Filosofía, doctora honoris causa por la Universidad de Wooster, Ohio, fundadora de “Vindicación Feminista” y “Poder y Libertad”, creadora del Partido Feminista en España, partícipe del Tribunal Internacional de Crímenes contra la Mujer en Bruselas, autora de 35 libros de ensayos y narrativa y referencia obligada del feminismo internacional— está llena del espíritu “arrebatado” que la ha animado en su lucha contra la muerte en vida; es la crónica de una gran pasión vital, donde, como ocurre en el feminismo, lo personal se une a lo ideológico, evocando la idea de Marguerite Duras de que las grandes pasiones son siempre pasiones políticas.

2 comentarios:

El viajero melancólico dijo...

Te sugiero que utlices un tamaño de letra mayor. No es lo mismo leer una página de un periódico que una pantalla...

saludos.

zbelnu dijo...

Lo sé, Viajero, pero entonces ocupa mucho...