miércoles, 2 de mayo de 2012

Mi reseña de Roncagliolo en La Vanguardia Cultura/s


Foto: I.N., Vuelta al barranco, 2012

Biografía

De la impostura

ISABEL NÚÑEZ


Santiago Roncagliolo
El amante uruguayo. Una historia real
ALCALÁ
368 PÁGINAS
21,90 EUROS

         La figura del impostor, mentiroso y fabulador suscita interés literario, tal vez porque ser escritor supone también vivir otras vidas, crear vidas paralelas con la ficción. De ahí que cuando a Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) le propusieron que escribiera sobre un entierro en Uruguay de los restos de Federico García Lorca en 1953, sintiera una inmediata fascinación por el factótum de aquel misterioso homenaje, un tal Enrique Amorim, uruguayo, escritor sin talento y sobre todo farsante.
         Enrique Amorim, que aparece en una fotografía con Federico, conoció al poeta en 1932, cuando éste triunfaba en Argentina con sus Bodas de sangre, de la mano de la actriz Lola Membrives, y viajaron a Uruguay. Allí supuestamente tuvo lugar el romance y Federico le leyó a Amorim su aún secreto homenaje a Walt Whitman.
Roncagliolo sigue, primero a Lorca y luego a Amorim, para reconstruir como un detective la verdad oculta tras las mistificaciones de Amorim, con un telón de fondo tan trepidante como la Guerra Civil española, la Segunda Guerra y la Ocupación en París, pero también la Argentina de Perón, pasando por Moscú y por Hollywood.
Y es que Amorim, guapo y homosexual, casado con una prima de Borges, lo intentó todo, y gracias a su fortuna personal y a sus maquinaciones, se acercó a Benavente, Pablo Neruda y Picasso y se hizo pasar por Sartre ante Chaplin en el único encuentro entre éste y Picasso, en plena guerra fría.
Además de manejar con ligereza y brío su investigación novelesca por momentos históricos tan complejos, Roncagliolo muestra lo que significaba ser homosexual en aquella época, y las relaciones de los intelectuales con el Partido Comunista.
         El retrato de Lorca es despiadado y sólo la voz de Neruda o la mujer de Amorim restituyen el encanto de un escritor que derrochó talento vital. Vemos un Borges interesante en su trayectoria, con algún gesto insólito. Neruda surge con toda su ambivalencia, su luz y sus miserias. Personajes brillantes, contemplados con distancia iconoclasta y un ritmo vertiginoso, lanzados al gran baile alucinado de la historia. Y en el centro, ese no-lugar de un hombre que quiso interpretar todos los papeles del éxito, que sería olvidado por todos, como vaticinó Borges, pero que se acercó mucho a las estrellas. Una “historia real” muy novelesca.