miércoles, 16 de septiembre de 2009

Álvaro de la Rica y su Kafka en La Vanguardia Cultura/s

Ensayo Buscar la verdad y la belleza ISABEL NÚÑEZ Álvaro de la Rica Kafka y el Holocausto Editorial Trotta 144 PÁGINAS 13 EUROS La dureza del texto de Kafka con el que arranca este ensayo, el terrible y casi marcelschwobiano En la colonia penitenciaria, no debería arredrar a ningún lector para seguir el recorrido al que nos invita Kafka y el Holocausto, muy bien editado por Trotta y prologado lujosamente por Claudio Magris. En efecto, su lectura no sólo de lo visionario histórico y filosófico en Kafka sino de su proximidad con lo sagrado es un frondoso paseo, con ventanas al universo hondamente melancólico y poético de Kafka, rodeándolo sin ensordecerlo del conocimiento iconográfico y antropológico de las religiones, significaciones semíticas, interpretaciones bíblicas del autor, que halla pistas y coincidencias asombrosas con los místicos españoles o con Mercè Rodoreda. Lector y pensador libre, De la Rica objeta sin temor a los estudiosos kafkianos y las teorías canónicas para apoyar una tesis de Nora Catelli, busca la falta en la interpretación arendtiana (y roza la matización psicoanalítica a la banalidad del mal), escucha a Derrida y avanza en su propia visión –literaria y religiosa— de las cosas, sin olvidar que Kafka nunca se interesó por ser comprendido ni interpretado, sino por ahondar en su camino literario. Parece claro que Kafka vio y dibujó alegóricamente lo que vendría tras su muerte, el horror que iba a cernirse sobre los judíos (sus tres hermanas, muertas en Auschwitz) y sobre el mundo, pero hay mucho más, en primer lugar el viejo dilema kafkiano entre escritura y vida, ese “situarse lejos del amor para poder decir qué es”, y el doble movimiento buscando la amistad y el fulgor, casi la protección de las mujeres, pero retrayéndose ante la realización amorosa, como parte de su ascesis de la escritura, de ese sótano oscuro donde refugiarse a escribir. Y entre toda la riqueza significante metafórica y efervescente de espiritualidad que es el libro, tal vez la intuición “más fulminante” sea, como señala Magris, su acercamiento al texto brutal, poético, triste y simbólico que es Ante la ley, que siempre es una suerte revisitar pese a su densa tristeza. De la Rica despierta el deseo de volver a Kafka, pero también de seguir la pista de su propio trabajo ensayístico iluminador, con esa posición que considera sus riesgos y la posibilidad de equivocarse casi como un don de Fortuna.

6 comentarios:

Icíar dijo...

Tengo que reconocer que estoy tentada a comprarlo hace ya un tiempo, pero me da un poco de miedo no poder entenderlo. No sé si para poder entender este libro hay que haber leído bastantes libros de Kafka.

Isabel Núñez dijo...

Yo creo que lo disfrutas más si has leído a K, pero leyéndolo dan muchas ganas de volver a K, así igual te decides... Leer "El castillo", "El proceso", América", "Ante la ley", en fin, es una suerte no haberlos leído para poder gozarlos por vez primera. Kafka es maravilloso

Icíar dijo...

Tienes razón en eso, es una suerte. Te agradezco la selección de libros de Kafka. Ya sabes que me fío de ti.

Isabel Núñez dijo...

Gracias por la confianza! Seguro que K no te decepcionará, hay algo en él, en su sinceridad apremiante, en su intensidad, en sus metáforas,sus visiones, qué sé yo...

Vicent Adsuara i Rollan dijo...

Ciertamente la posibilidad de equivocarse es un don de la fortuna, el saber que hemos de vivir. Me ha gustado el artículo.

Belnu dijo...

Gracias, Vicent! Si no nos equivocáramos no descubriríamos nada, pero a veces se hace duro equivicarse tanto. Hay un libro de poemas de Casasses que se llama D'equivocar-se així, aunque ya no recuerdo si se contaban errores, tendré que releerlo un día